Lactancia a demanda: no esclaviza, la falta de apoyo sí
Si das el pecho a demanda, lo estás haciendo fenomenal. Y no: dar el pecho a demanda no convierte a una madre en una esclava de su bebé. Lo que muchas veces agobia y desborda a una madre no es amamantar. Es tener que hacer todo lo demás mientras amamanta.
Como farmacéutica e IBCLC, esta es una de las frustraciones que más escucho en consulta, y quiero explicarte por qué ocurre y, sobre todo, qué se puede hacer al respecto.
El nuevo “trabajo” que nadie nombra
Cuando nace un bebé, a la madre se le añade una tarea más a todo lo que ya hacía antes: cuidar de la casa, hacer la compra, cocinar, limpiar, poner lavadoras, atender a otros hijos, trabajar, organizar citas, pensar qué falta en casa. Y además, ahora hay una criatura que la necesita prácticamente las 24 horas del día.
Un recién nacido no necesita solamente comer. Necesita a su madre: contacto, brazos, calor, protección, regulación y sentirse seguro. Ha pasado nueve meses dentro de su cuerpo y, al nacer, su mundo cambia por completo. Por eso es tan habitual que quiera estar encima de mamá, que llore al separarse, que se calme en sus brazos y que busque el pecho una y otra vez.
Por qué un bebé pide tanto el pecho (y por qué es normal)
El pecho no es solamente alimento. Es nutrición, pero también consuelo, regulación, contacto, seguridad y calma. Además, los bebés pequeños necesitan realizar muchas tomas: la leche materna se digiere con facilidad y sus estómagos son pequeños, así que es completamente normal que un recién nacido pida el pecho con mucha frecuencia. Puede pedirlo cada hora, cada media hora, o parecer que quiere mamar de forma casi constante durante ciertas etapas (lo que en lactancia se conoce como cluster feeding).
Esto no significa que tu leche no alimente. No significa que tengas poca leche. No significa que estés creando un bebé “dependiente”. Y tampoco significa que tengas que introducir un biberón para que “te deje descansar”.
La pregunta que de verdad importa
Quizá lo que necesitamos preguntarnos es otra cosa: ¿quién está cuidando a la madre mientras ella cuida a su bebé?
Porque mientras mamá está dando el pecho, hay muchísimas cosas que otra persona puede hacer: lavar los platos, recoger la mesa, preparar la comida, hacer la compra, poner y tender una lavadora, doblar y guardar ropa, cambiar las sábanas, hacer las camas, limpiar el baño, llevarle agua o algo de comer a mamá, atender las visitas, contestar mensajes, hacer gestiones.
Y si hay un bebé, también hay mucho que hacer por él: cambiarle el pañal y la ropa, bañarle, preparar sus cosas, ordenar su habitación, poner sus lavadoras, o simplemente salir a pasear con él para que mamá pueda ducharse, comer o descansar. Si además hay hermanos mayores, ahí hay todavía más trabajo que repartir: llevarlos al colegio, ayudarles con los deberes, jugar con ellos, bañarles o acostarles.
Porque si mamá está dando el pecho a un recién nacido, no tiene sentido que además tenga que estar pendiente de todo lo demás.
La solución no es quitarle tomas al bebé, es quitarle cargas a la madre
Cuando alguien dice “es que dar el pecho a demanda es esclavo”, yo me pregunto: ¿es el pecho lo que esclaviza a esa madre, o es que esperamos que, además de alimentar y cuidar a su bebé, siga haciendo exactamente todo lo que hacía antes?
No podemos pedirle a una madre que cuide de un bebé 24/7 y, al mismo tiempo, mantener intactas todas las expectativas sobre el trabajo doméstico. La lactancia no debería ser el problema. La falta de apoyo sí puede serlo, especialmente durante las primeras semanas y meses, cuando el bebé necesita muchísimo contacto y la madre está atravesando también un enorme periodo de adaptación.
Puedes sentarte, dar el pecho, y que alguien se ocupe de ti
No necesitas demostrar que puedes con todo. No necesitas dar el pecho mientras haces la comida, recoges la casa, atiendes al hermano mayor y contestas mensajes. Puedes sentarte. Puedes tumbarte. Puedes dar el pecho. Y mientras tú estás ahí con tu bebé, que alguien más se ocupe de ti: que te traigan agua, que te preparen la comida, que limpien, que hagan la compra, que se ocupen de los mayores, que te digan “tú quédate con tu bebé, que yo me encargo de esto”.
Cuidar a una madre también es cuidar a su bebé. Por eso, quizá deberíamos dejar de preguntarle “¿cuándo vas a dejar el pecho?” y empezar a preguntarle “¿qué necesitas? ¿en qué puedo ayudarte?”. Porque una madre que da el pecho a demanda no siempre necesita que alguien alimente a su bebé por ella: muchas veces necesita que alguien cuide de ella mientras ella alimenta y cuida de su bebé.
Recuerda esto
Un bebé pequeño no está “tomando demasiado pecho”. No está “abusando de mamá”. No está “malacostumbrado” por querer brazos. Está siendo un bebé. Y tú no estás haciendo nada mal por responder a sus necesidades. La lactancia materna a demanda es precisamente eso: responder a las necesidades del bebé, no a un reloj.
Si ahora mismo estás en esa etapa de “mi bebé quiere estar todo el día conmigo y todo el día al pecho”, quiero que sepas algo: no tienes que hacerlo todo. Tu única tarea no debería ser sobrevivir al día mientras intentas demostrar que puedes con todo. Deja que te cuiden. Dar el pecho a demanda no debería significar cuidar tú sola de todo.
¿Necesitas apoyo real con tu lactancia? En Farmalactando ofrezco asesorías personalizadas, presenciales y online, para acompañarte en esta etapa sin juicios y con evidencia. [Reserva tu asesoría aquí].
Dar el pecho a demanda es una recomendación oficial de la OMS


0 comentarios