El postparto que no te esperabas

María Martinez Diez

Psicóloga y mamá Creadora del programa exclusivo "Camino Kaizen" Enfocada en ayudar a mamás (presentes y futuras) y a mujeres comprometidas consigo mismas, a lograr una vida sin estrés y una mente en calma 💙. Para que puedan disfrutar de lo verdaderamente importante.

octubre 15, 2020

Todo para lo que nos preparamos cuando vamos a ser mamás, es referente al parto. Cómo lo queremos, cómo no lo queremos, hacemos preparación al parto, yoga para embarazadas, ejercicios Kegel  (que funcionan genial, por cierto), aprendemos de crianza con apego y de BLW (si es la alimentación que queremos seguir). Pero nos olvidamos de nosotras.
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Entonces, llega el gran día, con plan de parto incluido que, aunque “ya sé” que puede ser así o que ocurra algo totalmente distinto… Tampoco me lo planteo mucho, y confío.
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Ocurren imprevistos. Que he de decidir en un momento en el que no me siento “YO” como para decidir. Así que me dejo llevar o cedo la opinión a mi pareja. No habíamos hablado de todas estas cosas, y a él/ella también le pillan de improviso. No es el momento que me esperaba, y nada ocurre como creía que “debía de ocurrir”.
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Me siento mal por no haberle podido dar a mi bebé “lo mejor de mí”, y empiezo a pensar (llena de hormonas) que lo he hecho mal. Encima, tengo a todo el mundo encima para ver si mi bebé se engancha o no al pecho, y yo me siento de todo menos segura. Me siento frustrada, porque “el mejor momento de mi vida” no ha sido “tal”.
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Además, haciendo caso omiso de nuestros deseos, la familia se presenta allí, cuando yo todavía no había podido ni “presentarme” a mi bebé en condiciones. Todavía nos estábamos reconociendo el olor cuando lo cogen, prácticamente me obligan a soltarlo cuando lo único que quiero es tenerlo junto a mí… Porque bastante he pasado. Pero no me atrevo a decirlo. Y mi pareja, no hace nada. No me “entiende”, ni me “apoya”… O así lo siento yo.
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En ese entorno de desconexión conmigo y con mi bebé, vuelvo a casa, donde todo es más raro todavía. Todo lo que antes tenía sentido, deja de tenerlo. Y me siento perdida. Pienso mucho, y nada de lo que pienso me hace sentir bien. Lloro en silencio porque no creo que nadie me vaya a comprender o, porque creo que “no debería sentirme así ¡acabo de tener un bebé!”.  Me duele el cuerpo y, aunque me imaginaba algo, no me creía del todo que iba a ser así. Y ya no hablo de si me duele la lactancia… Y me empiezan a decir que lo mejor es que la deje, porque mi bebé está pasándolo mal “POR MI CULPA”.
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Me siento triste en lugar de alegre (que es como TENDRÍA que sentirme). Me culpo, encima, por mis emociones. Siento que tengo algo en mí que no va bien, porque no me pasa eso que dicen de que “quiero estar a todas horas con mi bebé”. Hasta llego a querer apartarme de él… Pero no es por él, es porque creo que yo no soy lo suficientemente buena como madre. Y ahí está mi error. Creer que debería ser distinta a como soy, y escuchar a los demás, en lugar de escucharme a mí, desde un principio.
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Sí, el postparto empieza aquí, y cada una tiene un entorno emocional y físico. Puede ser un postparto maravilloso o puede ser terrible (y todas las tonalidades intermedias). Pero si lo pasas mal, hay que hacer algo. No estás sola. No lo creas ni por un momento. Busca apoyo de mujeres, de madres que piensen como tú. Busca una tribu. Es un momento tuyo que tu pareja, por mucha empatía que tenga, no siente igual. Busca apoyo psicológico. Vuelve a conectar contigo, como madre y mujer. Sube tu autoestima. Eso es ser una buena madre. Eso es valorarte. Eso es darle lo mejor a tu bebé. Quiérete mucho. Te lo mereces. Ser madre, es algo que se aprende, pero el resto de ti, sigue ahí, no te olvides de ello.
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Un abrazo enorme mamis.
María Martínez Diez – Psicóloga
@caminokaizen

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